El pasado 20 de septiembre la mayoría de las bodegas, enotecas, productores, zonas vitivinícolas y muchos aficionados del mundo brindaron por el Día Internacional de la Garnacha, el #GrenacheDay, para rendir un merecido homenaje a esta variedad de uva, convertida ya en la uva de moda en la producción de vinos.

 

El Día de la Garnacha se celebra desde el año 2010 el tercer viernes de cada septiembre y se aprovecha para realizar actividades de promoción y de formación para dar a conocer mejor la garnacha, tanto tinta como blanca, e incluso existe un concurso mundial “Grenaches du Monde” que premia las mejores garnachas de cada país 

 

El origen de la garnacha se pierde en el tiempo 

Aunque siempre se ha dado por hecho que el origen de la garnacha se sitúa en Aragón, estudios recientes han confirmado su existencia hace 3.200 años en la isla de Cerdeña. Se cree que la garnacha se expandió entre los siglos XII al XVII desde Aragón hacia Cataluña, Navarra y la Rioja, Sur de Francia, Córcega, Cerdeña, Sicilia, sur de Italia, Croacia y Grecia. Más adelante, en los siglos XVIII y XIX, llegaría también a África del Norte, California o Australia.

Sea cual sea su origen primigenio, lo cierto es que la garnacha es una uva extendida tanto en el mundo, con hasta casi el 4 % del total de viñedo plantado de esta variedad, como en España, donde es la segunda variedad más plantada, con cerca de 75.000 hectáreas

 

La garnacha, protagonista en muchas D.O. españolas

La garnacha es la uva que marca 2 de las 4 denominaciones de origen de Aragón: Campo de Borja y Calatayud, en la provincia de Zaragoza, con 7.414 y 5.400 hectáreas de viñedos plantados respectivamente, y mayoritariamente de garnacha tinta.

También abunda esta variedad en las D.O. catalanas de Montsant, Terra Alta y Priorat, dando vinos de muy buena calidad, gracias a sus suelos pizarrosos. Por su parte, la garnacha es también la base del rosado de Navarra y en La Rioja ya se elaboran muy buenos vinos 100 % garnacha, aunque sigue mandando el tempranillo.

En los últimos años, está uva también ha llegado a los vinos de la D.O. Madrid y a los vinos de la sierra de Gredos, en Ávila.

Existe garnacha blanca y garnacha tinta. La primera se cultiva en zonas de costa, más frescas y húmedas, mientras a segunda requiere calor y sequedad.  Además, según la zona puede recibir distintos nombres: garnacha aragonesa, Giró, Garnacho, Tintorera, Alicant blau, alicante blanca, etc.

 

Sola o en coupage, la garnacha está de moda

Aunque hace años la garnacha se usó mezclada con tempranillo, como una uva auxiliar, en los últimos tiempos ha surgido el interés y la afición por la elaboración de vinos monovarietales, los 100 % garnacha, hoy tan de moda.  No es de extrañar: a su sabor afrutado y fresco, perfecto para maridar, se le suma su gran versatilidad, que le permite formar parte de vinos tintos de gran calidad, pero también puede ser la base de vermús, vinos dulces, vinos rancios o espumosos rosados.

Y es que con la garnacha se producen vinos de muchos estilos. La garnacha tinta da tintos afrutados, de poca acidez (media o baja), redondos y aromáticos y un posgusto elegante y agradable. Con aromas a frambuesa y moras, los más jóvenes, y a frutas maduras, ciruelas secas y toques minerales los de envejecimiento corto, como los del Priorato. También son buena base para rosados aromáticos, florales y frescos. Las garnachas tintas casan con todo tipo de carnes, quesos curados, ensaladas complejas, con frutos secos, pollo, etc., legumbres, embutidos y arroces o pastas con carne.

La garnacha blanca, por su parte, aunque de cultivo más delicado también es muy apreciada y está extendida mayormente en sus zonas de origen: Alella, Costers del Segre, Tarragona y Terra Alta. Esta variedad se usa mezclada o sola y da unos vinos de acidez media alta, de color amarillo verdoso, con notas florales afrutadas y herbáceas, ácidos y ligeros en boca, que maridan a la perfección con arroces, ensaladas, pastas, pescados y también chocolates y postres dulces.

 

Nuestras propuestas para celebrar el Día de la Garnacha 

En Bonum Vinum también hemos celebrado el Día de la Garnacha y, de nuestra variedad de vinos elaborados a partir de garnachas, hemos querido destacar para que los probéis los siguientes:

Albada Viñas Viejas 2015 

De bodegas Virgen de la Sierra, se trata de la edición mejor puntuada por Robert Parker (90 puntos) De color es rojo guinda intenso, con destellos violáceos, se muestra en nariz con aroma a frutos rojos y en boca es goloso, frutal y refrescante, mientras el posgusto es también ligeramente frutal. Casa bien con todo tipo de carnes, quesos, guisos y postres.

Viñaredo Garnacha centenaria

De las Bodegas Santa Marta y perteneciente a la D.O. Valdeorras es otro 100% garnacha reseñable. Estas uvas cultivadas a 400-600 m de altitud en cepas de 120 años dan un vino rojo picota de capa alta, con intenso aroma floral y a frutos del bosque y toques de vainilla. En boca está bien estructurado, con un paso frutal y recuerdos vegetales y tostados. Marida perfecto con carnes, caza, guisos fuertes…

Primicia Garnacha Blanca Barrica 

Este garnacha blanca de Celler Batea pertenece a la D.O Terra Alta y es un vino refrescante, con volumen y buena complejidad. Tiene aromas frutales, a pera, manzana melocotón y miel, pero también de cítricos y notas de madera. En boca es equilibrado, persistente y untuoso y deja un posgusto duradero. Marida muy bien con todo tipo de pescados al horno.

 Maná Blanco de Garnacha Barrica

De la D.O. Ribera del Guadiana es un blanco de tintas fermentado en barrica, de color amarillo dorado, brillante y con reflejos acerados.  De aroma fresco a cítricos y frutos rojos y notas balsámicas y ahumadas y un paladar fino, fresco y elegante, persistente y equilibrado. Ideal para maridar con mariscos, pescados, quesos suaves, pastas y carnes ligeras.