Sube de nivel tus comidas y cenas navideñas con una cuidadosa y acertada elección de los vinos.

Tus comensales te lo agradecerán y tú quedaras como el anfitrión perfecto.

 

Días especiales, decoración especial, comidas especiales, y ¿por qué no unos vinos especiales para redondear las fiestas? Esta navidad dedícale a la elección de los vinos el mismo cuidado y mimo que a los propios menús y verás cómo los primeros complementarán y ensalzarán a los segundos.

Desde una lombarda a un besugo, pasando por los insustituibles pescados, mariscos y carnes asadas, la norma para conseguir los maridajes perfectos estas navidades es que los caldos que sirvamos sean aliados de los sabores, sin solaparlos ni enmascararlos.

 

6 reglas de oro para quedar de diez con los vinos esta Navidad

Si quieres quedar realmente bien con tus invitados, a la hora de servir los vinos ten en cuenta las siguientes reglas:

 

 1/  Sirve varios vinos y que sean muy diferentes entre sí.

2/  Sirve cada vino a su temperatura recomendada los blancos muy fríos y los tintos frescos: mejor pasarse de frío que de caliente.

3/  Decanta los Reserva o Gran Reserva por si tienen posos y deja que todos se oxigenen unos minutos antes de servir.

4/  Utiliza la copa adecuada para cada vino.

5/   Prueba el vino antes de servirlo

6/  Sirve los vinos por orden: de menos a más intenso

 

Rosados y blancos para verduras y sopas

Si eliges lombarda como primero, una verdura típica de estas fechas y que suele llevar un punto de vinagre en su elaboración, te sugerimos que optes por un blanco de Rueda, como José Pariente Verdejo, un vino de referencia a nivel internacional dentro de esa D.O y favorito de los críticos año tras año. Es de un color amarillo pajizo con reflejos verdosos y en nariz presenta aromas a fruta blanca, con un fondo cítrico y de hierbas aromáticas. En boca es intenso, frutal, envolvente y con un final largo con toque amargo.

Otros primeros como consomés, sopas y cremas y otras verduras, como el clásico cardo navideño, irán bien con un buen rosado de Navarra o con un tinto joven. Sugerimos Finca Resalso 2014, un Ribera de Duero color cereza con bordes violáceos, con aromas frutales y especiados y muy fácil de beber, con buena acidez y boca sabrosa. También acompaña bien los quesos suaves y las carnes blancas.

El maridaje del pescado y el marisco

Pescados, como el besugo o el rape y una gran variedad de mariscos tienen un gran protagonismo en las mesas navideñas. Y con ellos los insustituibles vinos gallegos, especialmente los blancos.

Todo tipo de mariscos irán a las mil maravillas con unos buenos blancos de la D.O Rías Baixas, como el varias veces premiado Finca Garabelos. Es un vino 100% albariño, de un color amarillo pajizo, brillante y limpio. En nariz predominan las notas frutales y cítricas, especialmente a manzana y flor blanca. En boca es muy agradable, equilibrado y bien estructurado y se bebe muy fácil.

Para maridar con los pescados nuestra propuesta es un blanco con más cuerpo, como el Viñaredo Godello Barrica un blanco de la D.O. Valdeorras, elaborado con uva Godello 100%, fermentado en barricas de diferentes robles y criado en reposo sobre sus lías. Es un vino amarillo paja brillante, de nariz compleja y aromas a fruta exótica, miel y notas tostadas que recuerdan la madera. En boca es graso y con un final ligero y aromático.

 

Los polivalentes espumosos

En cuanto a cavas y espumosos, pueden acompañar tanto los aperitivos, como los platos de pescado y marisco, además de la repostería seca. No maridan igual de bien con los postres muy dulces, ya que tienden a desequilibrar los sabores.

Nuestra sugerencia es un Prosecco rosado: Follador Cuvee Rose Brut elaborado con las variedades Glera y Moscato, de viñedos situados en el Véneto, en la provincia de Treviso, a 150 metros sobre el nivel del mar. Es un espumoso de un precioso color rosado brillante, con burbuja fina y persistente y un aroma rico y completo, con recuerdos a almendra y fruta madura, como manzana y pera. En boca es equilibrado, bien estructurado y con un final seco. Perfecto como aperitivo y para acompañar platos de pescado y marisco.

Los mejores vinos para las aves y otras carnes asadas

El pavo relleno, los capones rellenos, pulardas y otras aves asadas constituyen las viandas navideñas más tradicionales. Si has elegido estos platos, entonces un vino tinto crianza o un blanco chardonnay serán una buena opción. Sugerimos un Aljibes Syrah de la I.G.P. Vinos de la Tierra de Castilla. Con 12 meses en barrica de roble americano y francés es un vino sabroso y goloso, con un punto ligeramente amargo y una gran elegancia, perfecto para complementar los distintos sabores del relleno de los pavos.

Para el cordero, y otros asados de carne, como cochinillo, ternera, o buey podemos elegir entre los tradicionales Ribera de Duero o Rioja. Nuestra propuesta, en el primer caso, es Colección 880 VS 2016, tempranillo 100%, un vino de color rojo picota, vivo y brillante, con aroma a frutos rojos y negros sobre recuerdos de regaliz y especias. Fácil de beber, equilibrado, redondo y elegante en boca y con una buena persistencia gustativa.

En cuanto al Rioja, sin miedo a equivocarnos, elegiríamos un Luis Cañas Reserva elaborado con 95% Tempranillo y 5% uva Graciano, un vino que, con 18 meses en barrica de roble francés y americano, se ha hecho merecedor de varios premios. De color rojo rubí, en nariz es elegante y sutil, con espectaculares aromas a fruta madura, café y madera. Tiene una entrada en boca magnifica: redonda, untuosa y bien estructurada y es ideal para maridar con carnes asadas, caza y quesos curados.

 

Vinos dulces para postres y turrones

En toda mesa navideña hay surtido de turrones y otros dulces, desde los clásicos de Jijona a los innovadores sabores con los que cada año nos sorprenden, los turroneros, es interesante acompañarlos también de su propio vino y sorprender así a nuestros invitados.

Nuestra propuesta es Néctar P.X. un vino dulce, suave y persistente, perfecto como postre en sí mismo. De color ébano intenso con reflejos yodados, es muy rico en aromas: a pasas, higos, dátiles, miel, arrope, frutas en compota, regaliz… En boca es untuoso y aterciopelado y tiene un final muy largo y gustoso. Se sirve ligeramente frío y marida a la perfección con los turrones y frutos secos, pero también con helados de vainilla, chocolate negro y macedonias.