El arte de combinar el vino con alimentos dulces depende de los gustos personales, pero también de algunas reglas básicas. Descubre las claves para acertar con el maridaje de tus postres favoritos

Frutas, frutos secos, helados, tartas, chocolates… el universo de los postres es casi infinito, pero el de los vinos no le va a la zaga, y ambos productos pueden casar a la perfección si sabemos cómo. En este maridaje, el sabor más o menos dulce del postre, su aroma y textura serán el punto de partida para elegir el vino más adecuado. 

 

Reglas básicas para el maridaje con postres

Recordemos que el objetivo final del maridaje es resaltar, potenciar y completar el sabor del postre, conseguir la armonía justa para que vino y postre se acompañen y se acentúen los sabores de ambos, sin que uno predomine sobre otro. 

En el maridaje de los postres se parte de los siguientes conceptos:

  • Los postres generalmente se combinan o maridan con licores o champagne, pero también hay excelentes vinos que pueden acompañar los diferentes estilos de postres.
  • Normalmente se recomienda que el vino sea más dulce que el propio postre. Así, en general se consideran perfectos para los postres dulces vinos como un moscatel, la mistela o la malvasía o un Oporto, por ejemplo. 
  • Hay vinos de mesa muy frutales, que percibimos ligeramente dulces y que por ello maridan muy bien con ciertos postres, especialmente con frutas, con un sabor más acidulado.
  • Los chocolates y postres de cacao o café encajan bien con vinos potentes y con cuerpo y sabores no demasiado afrutados.

 

A cada postre su vino 

A pesar de las normas establecidas, hay que reconocer que el maridaje perfecto es muy relativo y más aún en el caso de los dulces, donde a veces se hace difícil elegir. Éstas son combinaciones clásicas que nunca fallan:    

Helados cremosos con vinos dulces, como Pedro Ximénez o dulces de Monastrell, pero también con cava y champán semisecos.

Los sorbetes van muy bien con cavas secos y con vinos dulces Moscatel e incluso con vinos de uva Gewürztraminer. 

Flanes, cremas y pudines combinan bien con blancos de Moscatel, Malvasía, Riesling y también con cavas tipo brut.

La pastelería y los postres dulces con queso maridan  la perfección con olorosos, Pedro Ximénez, Cream, Jerez dulce de larga crianza y oportos.

Los postres combinados con chocolate maridan con oportos tipo Tawny, tintos dulces de Monastrell y Garnacha o también con Jerez muy añejo del tipo oloroso dulce.

 

 

Maridando vinos con frutas

En el caso de las frutas el maridaje se debe realizar siempre buscando el equilibrio, ya que ofrecen distintos grados de dulzor y acidez.

Así, por ejemplo, las frutas tropicales casan bien con espumosos, cavas y champagne blanc de blancs (de Chardonnay), o blancos semisecos de Moscatel y Malvasía.

Los frutos rojos y negros combinan bien con vinos de su mismo color, rosados o tintos jóvenes y afrutados, mientras a los cítricos les van bien los blancos afrutados con uvas tipo Chardonnay o Sauvignon Blanc

Las frutas secas, como higos, pasas, orejones dátiles, etc., encuentran su pareja perfecta con los olorosos dulces, los Pedro Ximénez y los moscateles envejecidos, así como con otros vinos dulces maduros.  

Por su parte, los frutos secos, como nueces, almendras, avellanas, etc., casan idealmente con vinos andaluces también secos, tipo jerez, finos, amontillados, palo cortado, olorosos de Málaga…

 

 

Una buena pareja: vino y chocolate 

Un maridaje muy atractivo y cada vez más en auge en las catas de vino es el del chocolate, ese manjar que parece gustar a todo el mundo y que acapara la atención en los postres. 

Como siempre, a la hora de combinar los postres, hay que tener en cuenta la intensidad de cada producto: un chocolate intenso no irá bien con un vino suave y, al contrario, un vino potente y con cuerpo “devorará” un chocolate de sabor delicado.  A partir de ahí, las combinaciones más usuales son las siguientes: 

El chocolate negro o amargo marida bien con vinos de sabor tostado, con algo de cuerpo, como los Cabernet, los Merlot e incluso algún vino añejo o licoroso.

El chocolate con leche y el chocolate blanco, más dulce y untuoso, casan muy bien con los olorosos, con un Oporto, Moscatel o directamente con un cava joven y no muy seco. 

Por último, el chocolate acompañado con frutas marida bien con vinos dulces, en el caso de frutos rojos, o con olorosos y licores tipo Cointreau o triple seco, en el caso de ir acompañando a cítricos.