éA pesar de su gran afinidad, vino y queso no siempre combinan de forma ideal. Te contamos cuáles son los vinos que van mejor con los quesos según su textura, grado de grasa y curación 

“Bebe vino y come queso y llegarás a viejo”, dice el sabio refranero, ensalzando este maridaje tan popular que parece que nunca falla; y es que combinar queso y vino es algo tan extendido y natural que hasta los menos entendidos lo practican de forma intuitiva. 

Sin embargo, el arte de maridar, siempre buscando la armonía y el complemento perfecto entre aromas y sabores también tiene sus reglas para conseguir ensalzar justamente el vino y el queso. 

 

 

Lo más básico para maridar vino y queso

Tanto si vas a realizar una cata de vinos con una tabla de quesos variados, como si lo que vas a combinar es un solo tipo de queso, para apreciar mejor la personalidad de cada producto se recomienda empezar la cata degustando primero el queso y después el vino; y a continuación repetir el proceso, pero a la inversa. Las otras reglas básicas son las siguientes:

 Tanto los vinos blancos como los tintos encuentran su maridaje “quesero” perfecto. 

A quesos potentes, vinos potentes; a quesos suaves, vinos más ligeros. 

El sabor del queso no debe quedar por encima del sabor del vino.

 Si elegimos quesos y vinos con el mismo origen geográfico tendremos un plus asegurado y más posibilidades de acertar.

 

Tipos de queso y sus posibles maridajes

Los quesos pueden ser de cabra, de oveja, de vaca o mezcla de leches. Según su contenido en humedad se clasifican, de más a menos, en quesos de pasta blanda, semiblanda, semidura y pasta extradura y según su contenido en grasa pueden ser extragrasos, grasos, semigrasos, cuarto grasos y magros, estos últimos ya con menos del 10 % de grasa.

Aunque existen muchas combinaciones posibles y bastante libertad a la hora de maridar quesos, la excepción quizá la constituya el queso de cabra, que se suele maridar siempre con vinos blancos. En el caso de quesos jóvenes van bien los blancos frescos, afrutados y ligeros, mientras que a medida que son más envejecidos piden vinos blancos más secos y estructurados.  

Para el resto de los quesos, cuanto más grasos sean más favorecidos se verán por los taninos presentes en los vinos tintos, que ayudarán a limpiar el paladar y restituir el equilibrio en la boca.

 

De los quesos suaves y cremosos a los secos y potentes 

Los quesos de pasta cremosa, como la Torta del Casar, por ejemplo, van bien con tintos con cuerpo, tánicos y potentes, como los vinos de La Rioja, Navarra y Cariñena. Lo mismo para el Queso de la Serena o los de Cantabria.

Otros, de pasta blanda y untuosa de sabor más suave, como los gallegos de  Tetilla y San Simón o también el queso de Mahón, encajan a la perfección con vinos blancos y jóvenes de Galicia, por ejemplo Albariños, como La Trucha, de la D.O. Rías Baixas, un vino o untuoso, fresco y goloso. Pero también pueden casar bien con blancos ligeros de Navarra o del Penedés.

Para los quesos frescos, tipo de Burgos, Mozzarella, Requesón, o Mató maridan bien con vinos blancos ligeros y secos, a base de Chardonnay o Sauvignon blanc, pero también Rueda o Penedés. Nuestra propuesta en la D.O Rueda puede ser muy bien el Flor Innata Verdejo, joven, frutal y muy aromático.

Por su parte, los quesos tipo Camembert y Brie, de textura cremosa, cuando son jóvenes casan bien con vinos blancos de estructura media, y cuando envejecen y adquieren sabores más potentes combinan mejor con tintos maduros. Mientras que los quesos suizos, de alto contenido graso, van bien con tintos fuertes y golosos.

Lugar de honor también para los quesos viejos de pasta dura, como son el Manchego, Zamorano, Idiazábal, Roncal y Parmesano, que maridan bien con tintos secos, con cuerpo, como Rioja, Ribera del Duero y Bierzo. Proponemos el Rioja Allende 2011, un tempranillo potente y equilibrado.

 

 

Maridaje queso azul con oporto

Los vinos más dulces para los quesos azules

Con su llamativo color y penetrante aroma, los quesos azules pueden ser tanto dulces como picantes, secos o cremosos, de vaca normalmente, pero también se encuentran de oveja y de cabra. 

Para maridar con queso azul se admiten diversas combinaciones, desde los tintos con cuerpo, debido a su alto porcentaje de grasa, a los blancos secos y con cuerpo y hasta algún espumoso afrutado y fresco, para limpiar la potencia del azul. 

Sin embargo, la combinación perfecta de los quesos azules, tipo Roquefort, Gorgonzola, Stilton, Cabrales o Valdeón son los vinos dulces, que, por contraste, consiguen el equilibrio perfecto con el sabor salado. Cuanto más potentes y salados, más dulce y licoroso ha de ser el vino, como los Pedro Ximénez, Oporto o incluso Vermut.

 

 

 

Queso y cerveza, un mundo aparte

Al igual que el vino tinto, la cerveza realiza una función de limpieza de grasa del paladar, por lo que el maridaje de cerveza y queso también resulta exitoso, siempre que en la combinación se utilicen los quesos con más materia grasa, especialmente los quesos de vaca, pues los de oveja y cabra no casan bien con la cerveza.

Para maridar con cervezas artesanas, lo ideal es que ambos productos se asemejen en el grado de complejidad. En general, los quesos ligeros de pasta blanda, tipo gallegos o francés, como Brie o Camembert, van bien con cervezas ligeras, como puede ser la Malasaña Pilsen, los quesos curados, como manchegos o parmesanos combinan bien con las cervezas negras, como la Urban, ¿a qué sabe el amor?, y los muy olorosos, tipo Munster, con las cervezas aromáticas de cuerpo medio, como La Cibeles Castaña.

Chardonnay